Rebecca Collins


La trayectoria artística y académica de Rebecca Collins se caracterizó por una profunda exploración de la escucha como metodología de investigación, el archivo sonoro como espacio de memoria y la performance como forma de pensamiento crítico. Su trabajo se situó en la intersección entre la teoría del arte sonoro y las prácticas colaborativas que vinculan las artes con las ciencias experimentales. Como investigadora Ramón y Cajal en el Instituto de Historia del CSIC y colaboradora del Instituto de Física Teórica, Collins desarrolló proyectos pioneros que exploraban la incertidumbre científica a través de medios artísticos, particularmente en obras como Escuchar la Materia Oscura (2023), donde estableció un diálogo entre la física de partículas y las prácticas sonoras experimentales. 


En el centro de su pensamiento se encuentra la noción de archivo sonoro, entendido no solamente como repositorio de materiales acústicos, sino también como dispositivo crítico para la construcción de memorias alternativas. Su proyecto Stolen Voices, desarrollado junto a Johanna Linsley, ejemplifica esta aproximación: una investigación sonora que utiliza la escucha y el espionaje amateur como estrategias para revelar las capas ocultas de los paisajes sonoros contemporáneos. Su libro Sonic Detection: Necessary Notes for Art and Performance (actualmente en imprenta) constituye un testimonio fundamental de su metodología, donde la escucha se convierte en herramienta de detección de futuros posibles.


La memoria, entendida como práctica activa de reimaginación del presente, ajena totalmente a cualquier forma de nostalgia, atraviesa toda la producción de Collins. Su interés por los archivos sonoros creados durante la pandemia y las prácticas de duelo colectivo revelan una concepción del tiempo musical que rechaza la linealidad cronológica para abrazar temporalidades múltiples, superpuestas y a menudo contradictorias.